Historia
La
Historia del pueblo de Fitero se confunde con la del
Monasterio, desde su construcción hasta la expulsión de
los monjes cistercienses, tras la desamortización de
Mendizabal, en 1835. Antes de llegar los monjes a Fitero,
su territorio estaba desierto. Tras su colonización, los
monjes recibieron, en donación, todo el territorio de sus
alrededores. De ahí que, cuando llegaron los primeros
colonos, no monjes, vivieran siempre bajo sus órdenes:
criados, etc.
Curiosamente,
estos colonos "civiles" fueron formando un
pequeño núcleo de población pegado al Monasterio (El
Cortijo). ¿Por qué? Es un caso único, ya que,
generalmente, los Monasterios se construían lejos de las
poblaciones y ningún Monasterio rompe esta regla. Sin
embargo, esta cohabitación no fue siempre pácifica. Bien
al contrario, los enfrentamientos entre ambas comunidades
fueron constantes, mientras los monjes ocuparon las
dependencias monacales.
Prehistoria
Los
primitivos moradores de Fitero datan, por lo menos, de la
Edad del Bronce y sus pobladores fueron unas tribus de
vascones (o berones), dedicados a la caza y al pastoreo,
que se establecieron en la Peña del Saco, no se sabe por
cuanto tiempo. Ya en la Edad del Hierro, fueron
desplazados violentamente por unas tribus celtibéricas,
más fuertes y adelantadas, de las cuales la última fue
la de los pelendones. Su población fue conquistada y
destruída por los romanos, en el siglo II antes de Jesucristo.
Los
romanos
Es
posible que los romanos formaran alguna pequeña aldea en
los Baños Viejos, cuyas aguas utilizaron y donde
edificaron unas Termas o baños de agua caliente.
Explotaron la agricultura y riquezas de Fitero. Hay restos
de esta época en la Peña de Hitero, la Huerta, la
Morería (se descubrieron hace algunos años dos tumbas,
perféctamente labradas, en ese término), y otros
lugares. Por lo demás, nada sabemos de los siglos
posteriores que culminaron con el hundimiento toal del
Imperior Romano en 476 antes de J.C. Ni tampoco de la
época visigótica, que terminó en 711.
Los moros
La
presencia de los moros en territorio de Fitero está
totalmente documentada. Se establecieron, seguramente, en
los mismos términos que los antiguos habitantes romanos.
Estos poblados estuvieron en poder de los sarracenos hasta
1119, en que las tropas de Alfonso I el Batallador se
apoderaron de Tudela y de los pueblos de la cuenca del
Alhama. El arte mozárabe ha dejado su huella en el
Monasterio, en donde se conservan algunas señales de su
paso en forma de capiteles (Sala Capitular), arcos, joyas
(arqueta de marfil), y en la literatura ("La Cueva de
la Mora", de G. A. Becquer"), etc.
La
llegada de los monjes a Yerga, en 1139.
Hacia
1139, los primitivos monjes cistercienses, procedentes de
Francia, vinieron a establecerse en Yerga (La Rioja), de
donde se bajaron a Niencebas, ya desierta, en 1141, que
les fue donada por el rey Alfonso VII de Castilla, en
octubre de 1140. Finalmente San Raimundo y sus monjes se
trasladaron definitivamente a Fitero, en 1152.
OTRAS
FECHAS CLAVES.
1152.
Los monjes se instalaron en Fitero, simple territorio
deshabitado, perteneciente a la Villa de Tudején.
1524.
Primeras Ordenanzas Municipales del pueblo de Fitero.
1835.
Supresión del Monasterio
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