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Si hablamos
en pasado, del terrero,
del río grande y de la picota,
nadie debe tomar esto a chacota,
porque estamos hablando de Fitero.
Fuente de información es mi memoria,
no pretendo ser fraile o cocinero,
estoy al margen de lo refitolero
y no tengo la llave de la historia.
De los tiempos a que me refiero,
tanto ha mejorado la existencia,
que ante la gigantesca diferencia,
curiosear un poco es lo que quiero.
He vivido el antes y el ahora.
ANTES, no podía salir bien la cuenta,
con jornales de tres o dos cincuenta,
se precisaba buena calculadora.
La caja de cartón como juguete,
alimentos al fiado de la tienda,
pan untado de grasa en la merienda
y, por la tarde, en casa a las siete.
De la enseñanza podemos mencionar
a los Maestros, pocos y abnegados,
económicamente muy mal pagados,
dando por cierto aquel dicho popular.
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Aunque la exageración también vuela,
cuando de alguien muy pobre se trataba,
por costumbre, se decía que pasaba
más hambre que un maestro de escuela.
Hoyar para viña, trabajo muy fino,
y “en lo lejos” demostrar valentías,
ir en carro, sobre las caballerías,
o malgastar la fuerza en el camino.
La limpieza y aseo en general,
forzoso que resultara deficiente,
en viviendas sin el agua corriente,
ya se sabia, todo más al natural.
El agua, de ordinario, con ventajas,
agua de lluvia, terrosa y sin truco,
con cántaros, “El Gordo” y “El Farruco”,
llenaban rápidamente las tinajas.
Aún se pensaba en ahorrar dinero,
con vistas a fiestas de nuestra Patrona,
para pocos cuartos, la hucha muy mona,
un bote enyesado en el granero.
Dejemos tanta penuria de la vida,
corro vago recuerdo arrinconado,
vamos a sustituir el decorado,
y por favor, que volvemos enseguida.
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AHORA, cambio de tiempo y situación,
distinto como de la noche al día,
donde hubo tristeza hay alegría,
lo que no fue posible, tiene solución.
Nos preguntamos cómo ha sido eso,
que afloró la riqueza dineraria,
mi opinión muy modesta y palmaria:
es una metamorfosis del progreso.
Se construyeron viviendas de ensueños,
instalaron baños con una grifería,
cuyas piezas parecen de joyería,
habitadas, casi todas, por sus dueños.
La mecanización se hizo patente,
el trabajo cambió a más selectivo,
se abandonó la tierra de cultivo,
subió la máquina y bajó la gente.
Después, todo marcharía sobre ruedas;
los automóviles, las motocicletas,
las bicis, los tractores, las furgonetas,
boquiabierto en la calle te quedas.
Los chicos y las chicas llevan la moto,
y si quieren conservar bien su figura,
la naturalidad o la hermosura,
Foto Latorre, la torre de la foto.
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En la enseñanza no hay nada malo.
Con un Profesorado muy competente
y el acierto de su labor docente,
estudiar en Fitero es un regalo.
Para niños son injustos los reproches,
bien se lo merecen todo, pobrecitos,
cuando van a cumplir los cinco añitos,
saben distinguir la marca de los coches.
La diversión no es cosa de pasotas.
Según me explican, no por lo que veo,
toda la noche la pasan de “jaleo”
y de día dormir como marmotas.
Sin embargo, la noticia muy humana,
ha sido la cuestión de las pensiones,
mucho debió alegrar los corazones,
que oí decir a una fiterana:
¡Gracias a la Virgen de la Barda demos!
Muy bien, señora, y por su intercesión,
a esas autoridades de la nación,
que algo han hecho para que cobremos.
—Si, señora, necesaria para vivir;
en tanto esa necesidad subsista
es lógico pensar que al pensionista
no le falte su cantidad a percibir.
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Por mí parte, con la prosa y el verso,
hoy y en cualquiera de las ocasiones,
he de elogiar, tanto a las pensiones
como a los beneficios del Inserso.
En cuanto a olvidarme de Fitero,
prefiero anunciarlo en mis cantares:
cuando el sol ya salga por los Blancares
y con el ocaso por Peñahitero.
Nos parece que lo bueno siempre tarda,
no es para menos en este asunto,
las fiestas de Fitero están a punto
y en honor de la Virgen de la Barda.
FITERO, mucho más que un pueblo solo,
de todos debe ser la enhorabuena,
lo mismo al principio de la novena,
que después de terminar el contrabolo.
Los jóvenes, primeros en los festejos,
bailadores, bulliciosos, resistentes,
en los encierros serán inteligentes,
correrán cuando las vacas estén lejos.
¡Ah!, por si la crisis le puso en ascuas,
pensando en le receta salvadora,
lea despacio DE ANTES Y AHORA;
se quedará, sin más, como unas pascuas.
Sigue
Y Felices Fiestas, mis deseos brillan,
paz para la diversión y el contento,
fortuna, categoría y talento,
que yo seguiré siendo el ESTEBILLAN.
ESTEBAN IGEA PINA —1993
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