Web Ayuntamiento

Web Fitero.com El Periódico de Fitero Exposición de Fotos Contacto  Contactar con Julio Todos los Autores  Todos los Autores

 

 
 

 Esteban Igea Pina  

 

Esteban Igea

Nacido el 21 de noviembre de 1908, muriendo en Fitero el 6 de noviembre de 1993 a los 84 años. Hijo de Manuel y Felisa y uno de los seis hermanos del matrimonio. Como vemos en la familia de los Pina hay varios poetas, Eladio, Esteban, las dos personas que te envío, pero también hay que recordar a María Jesús Pina, que ya ha editado en la revista de Fitero un poema con titulo de “El Candil”.Una primera parte de su vida joven transcurrió en Fitero, el resto hasta la jubilación de Madrid, trabajando en donde muchos Fiteranos lo hicimos en “IVEN”, empresa que dirigía Manuel Huarte, que además de Fiteranos, también había personas de Cintruenigo, Corella, Carvera, Aguilar y de todos los pueblos de alrededor en un radio de 50 kilómetros de Fitero. Casó con Ángeles, a la que dedico algunos de sus poemas. Fue muy Fiterano, escribió algunas cosillas en la revista de Fitero, tuvo segunda casa en Fitero para los meses de verano; cuando pudo haberse ido a Hervas en Cáceres el pueblo de la Mujer, pero le tiraba mucho su tierra.Al igual que su tío Eladio, quedará en estas páginas para quien quiera honrar con su visita sus poemas, imagino que seria conforme con la medida que he tomado.

Manuel Antonio Hernández Igea

 
 
 
   
Escritos

  A Ángeles en su día 1941 Fantasía o Realidad A mi tío Eladio A un reloj enfermo Amistad y humor
  Ángeles Baños de Fitero Cosas de la edad De antes y ahora Dedicatoria a Olga
  Fiestas de Fitero Hospinete María Escribano Erce María José Bayo Paisaje de invierno
  Paseo de San Raimundo Recordando a García Sesma Un momento    
           

 

 

 

 

 

         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: A Ángeles En Su día 1941

 

 

2 de agosto de 1914

Cierta vez, a un adivino
de gesto respetuoso,
de esos que leen el sino
con orgullo de coloso
y mirada de felino,
oí decir misterioso:
“Da el Oráculo, infalible,
al año catorce astral
del siglo veinte, sensible
privilegio, perceptible
en su signo natural.”
“Gran fortuna ha de tener
(bien se refleja en mi rostro)
de tal año, una mujer,
si es que la tocó nacer
en el día dos de agosto.”
“Tendrá salud, alegría,
prosperidades sin cuento,
la gracia tendrá a porfía,
igual a su simpatía
y será guapa a contento.”
“Hermosa, como azucena
que crece junto a un zarzal,
mirada dulce y serena,
con destellos de agarena
y cuerpo esbelto y juncal.”

Sigue

 

 


“Buena, como no haya tanto;
como comer para el hambre;
como consolar el llanto;
como palabras de santo;
como consejos de madre.”
“Alma, pura y delicada;
temperamento… nervioso,
que la hará más destacada
su inclinación abnegada
de ayuda al menesteroso.”
“No ha de ser, ante esplendores,
vanidosa ni ficticia;
gustará con mil amores,
del aroma de las flores
y del campo su delicia.”
“Resignada al padecer,
juiciosa en el disfrutar,
y un espíritu en su ser,
de esos que saben querer
pero no saben odiar.”
“En amor, será inconstante
como toda la mujer,
pero cambiará, no obstante,
si encuentra un hombre galante
que la llegue a comprender.”
Cortó el hombre, de repente,
su predecir soñador;
yo, le tomé por demente
creyéndole, francamente,
un iluso engañador.

Sigue

 

 


Pero al transcurrir los años,
veo con mucha razón
que no existieron amaños,
que no nos habló de engaños
el adivino en cuestión.
Porque tú, Ángeles querida,
seguro estoy, no lo dudes,
eres esa preferida
porque encierras en tu vida
las proféticas virtudes.
Así que, mi buen deseo
es, ver cumplido en total
tanto bien como preveo
te proporcionará, creo,
auspicio tan ideal.
Y recibe con pasión
estos renglones, que llevan,
cual cantar de un corazón,
la gran felicitación
y el cariño de tu Esteban.

Fitero (Navarra) 1-8-1941

 

 

 

 


 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Fantasía o Realidad

 

 

Dedicada a su Mujer Ángeles, como amiga, antes de ser novia y esposa.

¿Fantasía o realidad?

Si tienes la virtud, amiga mía,
de descifrar, con tino,
el sueño que yo tuve el otro día,
dime si ha de influir en mi Destino.

Soñé que andaba errante,
cual pobre caminante
de paso incierto y escondida pena,
buscando el anhelante
y feliz compartir de mi alma buena.

Prendida al corazón
llevaba la ilusión
como firme reflejo de esperanza;
y era tal mi obsesión,
que juraba completa la confianza.

No obstante, dudaba
y, así, cuando pensaba
que mi misión podía ser fracaso,
mi animo vacilaba
y me era imposible dar un paso.
 

Sigue

 

 


Y en reacción constante
y decaído aguante,
en un primaveral atardecer,
me detuve un instante,
descansando a la vera de un vergel.

Observé muchas flores;
tonos multicolores.
Atraído, crucé la celosía
y vi, con mil amores,
el más bello rincón de fantasía.

En guirnaldas preciosas
las más variadas rosas,
jazmines, alhelíes, heliotropos,
azucenas pomposas,
claveles, lirios blancos como copos.

Camelias, pensamientos,
crisantemos a cientos,
geranios, violetas, margaritas,
hortensias y jacintos,
magnolias, pasionarias, campanitas…

Frondosos abedules,
sobre campos de gules,
entretejían sus copas altivas,
y vi, lirios azules
entre las dalias y las sensitivas.

sigue

 



Entre tanto esplendor,
¡que aroma seductor
flotaba, por doquier, en la vereda;
y que tierno primor
encerraba aquella rosaleda!

Estaba contemplando
a un parterre, cuando
muy cerca sentí como un silbido;
me detuve, mirando,
y al punto me quedé sobrecogido.

No olvido la escena:
Una gran azucena,
salió, majestuosa, del plantel
y sintiose, serena,
decir, muy dulce, la voz de una mujer:

Yo soy la flor más pura;
nací en Extremadura,
y vine, trasplantada, a este jardín.
Yo voy, en tu aventura,
a guiarte los pasos hasta el fin.

Sé tu noble intención,
conozco tu ilusión,
y aunque eres un algo extravagante,
tienes buen corazón
y es una cualidad interesante.

sigue

 

 



Prosigue tu camino
con la fe que adivino,
y piensa en mí al agotar tu calma;
y piensa, peregrino…
que, además de flor pura, tengo alma.

Cuenta con mi amistad
y óyeme esta verdad:
Hallaras lo que tu corazón ansía,
si inspiras tu bondad
en el grato recuerdo de este día.

La voz tan misteriosa,
calló. La flor, airosa,
volvió a fijar su tallo en el plantel,
mientras, ya, temblorosa,
comenzaba la tarde a obscurecer.

Me desperté, en verdad,
con intranquilidad.
Y digo, pensando en la azucena:
¿Sueño o realidad?
¡Dichoso de quien halla un alma buena!

A mi buena, simpática y guapa amiga Ángeles. Con el mayor afecto,

Esteban Igea
Fitero (Navarra) febrero 1941

 


 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: A mi tío Eladio

 

 

 

En la casa de Hospinete nació,
sin asistencia de la comadrona,
la bondad estuvo en su persona,
noventa y cinco años que vivió.

Como trabajador, infatigable,
honrado fue hasta la sepultura,
constante defensor de la cultura,
se mostró comprensivo y afable.

Escribió cantares a los paisanos,
cercano al limite de su vejez,
con gran voluntad y trémulas manos.

Por sus nobles sentimientos humanos,
merece ser considerado usted,
entre los verdaderos fiteranos.

ESTEBAN IGEA PINA (1993)
 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Un reloj enfermo

 

 

Dedicado al antiguo reloj del Ayuntamiento, en la plaza de la Villa.


--------------

 

No oigo tus horas como antaño,
fuiste pulso del quehacer diario,
igual que por el alto campanario
por ti pasaron día, mes y año.

Te observo curiosa la mirada,
tan cercano, a la vez tan distante,
que quisiera marcharas adelante,
con la esfera bien iluminada.

Debe ser importante tu dolencia,
tendría primero que operarte,
después vendría la convalecencia.

Por mucho que tardaras en curarte
o pusieras a prueba mi paciencia,
siempre me gustaría visitarte.



Esteban Igea Pina (Septiembre 1990)
 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Amistad y Humor

 

 

Para ver el encierro, un fiterano,
a las fiestas de Cintruénigo bajó,
con un viejo amigo se encontró,
vaya día que les vino a mano.

Un Cirbonero y un Fiterano.
El almuerzo con tinto, la comida,
café, copa y puro, la corrida,
“tó”, y la amistad como hermano.

Baile en la plaza con alegría,
cháchara nocturna algo “pesada”,
el reloj va hacia la madrugada,
los amigos ya lo son a porfía.

—Yo, andando me iba si no fuera...
—Eso déjalo, ni se te ocurra,
ahora mismo te llevas la burra
y subes sin andar la carretera.

Así, a la luz de la luna llena,
con el jaleo del día pasado,
algo alegre, pero tan cansado,
entró en Fitero alma en pena.

Se acostó, sin conciliar el sueño,
pensó en el trastorno que causaba
si la burra en su casa faltaba,
y saltó a llevarla a su dueño.

sigue

 



¡Arrea!, a desandar lo andado,
la misma noche, el mismo camino,
no podía comprender con tino,
que todo fuera tan enrevesado.

Supuso una mayor consecuencia
cuando, a su paso por El Abator,
la burra frenó la marcha del motor;
ya podía cargarse de paciencia.

Llegó a Cintruénigo agotado,
tirando de la burra y del ramal,
llamo con insistencia en un portal
y su amigo se quedó parado:

—¡Chico! ¿Es que has hecho el viaje mal?
—Nada. Buenos amigos hemos de ser,
pero si esto vuelve a suceder,
te dejaré la burra en El Juncal.
 

 


ESTEBAN IGEA PINA (1993)
 

 

 

 

 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Ángeles

 

 

 

 

 

Si ángeles hay en el cielo
que dan gloria en vez de guerra,
también, a veces, dan gloria
Ángeles que hay en la tierra.
 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Baños de Fitero (Pinceladas)

 

 

(Pinceladas)

De Navarra en un lugar hermoso,
confín de la ribera, casi sierra,
brota de las entrañas de la tierra,
un manantial de vida prodigioso.

Con la bondad de sus aguas calientes,
devuelve bien por mal, salud por pena;
al terminar los baños —la novena—,
se sienten aliviados los pacientes.

El esmero, la paz, las amistades,
piscina junto al río Alhama,
ya piensan en el año venidero.

Vienen de todas las Comunidades,
son bañistas que transmiten la fama
de que gozan los BAÑOS DE FITERO.

ESTEBAN (1992).
 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Cosas de la Edad

 

 

TEn Fitero hay muchos viejos.
Cargados de años, normales,
verdaderos carcarmales,
despejados y perplejos.
Aun estoy por entender.
Al considerar la edad,
ponen en plan de igualdad
al hombre y a la mujer.
Sí estamos en la tercera,
la señora o señorita
merece una rebajita,
eso lo haría cualquiera.
Agradezco los honores
que me resultan bonitos,
más si somos pequeñitos
no nos va lo de mayores.
A veces, me quedo lelo
y me ponen en aprietos,
si nunca he tenido nietos,
no puedo ser un abuelo.
Vamos a cambiar de asunto,
llegando a la conclusión
de que no queda otra opción:
viejos o ancianos y punto.
 


Sigue

 

 

 

 


Se escribió con claridad.
“Entre el amor y el dinero,
lo segundo es lo primero”,
pero, en parte, no es verdad.
Como también es error,
si la salud viene a cuento,
usar un medicamento
sin consultar al Doctor.
(¡Ah! perdón, lo hago ahora,
que todo quede aclarado,
al Doctor he mencionado,
igual puede ser Doctora).
Me parece de rutina,
que una persona adulta,
olvidando la consulta,
tome cualquier medicina.
El síntoma es especial,
por más vueltas que le den,
hay quien no se encuentra bien,
si no se siente algo mal.
Y acepte de buena gana
lo que la vecina diga,
las pastillas de la amiga
o el jarabe de la hermana.

sigue

 

 

 

 

 


En las Fiestas Patronales de Fitero,
quisiera saludar y en forma breve,
a los “mozos” que quedan del veintinueve,
la quinta, entre todas, que yo más quiero.
Salvo omisión, estamos al completo:
José, otro José, Manuel, otro Manuel,
Carmelo, Benigno, Esteban y Daniel;
seiscientos sesenta y cuatro años neto.
Les recuerdo jugando por el Arquillo,
el tiempo de recreo en las escuelas,
con aquella viveza y triquiñuelas,
y el más zorro de todos “El Zorrillo”.
Atrás quedó, por siempre, la maravilla,
hoy, preferimos, junto al mejor deseo,
el asiento de un banco en el Paseo,
al ingrato paso de la Costerilla.
¡A esos paisanos y paisanas nuestras:
El año ocho visteis la luz del mundo,
sentid, alegres, un saludo profundo
allí donde os encontréis. Felices Fiestas.



ESTEBAN (1991)

 

 

 

 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: De Antes y Ahora.

 

Si hablamos en pasado, del terrero,
del río grande y de la picota,
nadie debe tomar esto a chacota,
porque estamos hablando de Fitero.

Fuente de información es mi memoria,
no pretendo ser fraile o cocinero,
estoy al margen de lo refitolero
y no tengo la llave de la historia.

De los tiempos a que me refiero,
tanto ha mejorado la existencia,
que ante la gigantesca diferencia,
curiosear un poco es lo que quiero.

He vivido el antes y el ahora.
ANTES, no podía salir bien la cuenta,
con jornales de tres o dos cincuenta,
se precisaba buena calculadora.

La caja de cartón como juguete,
alimentos al fiado de la tienda,
pan untado de grasa en la merienda
y, por la tarde, en casa a las siete.

De la enseñanza podemos mencionar
a los Maestros, pocos y abnegados,
económicamente muy mal pagados,
dando por cierto aquel dicho popular.

 

sigue

 



Aunque la exageración también vuela,
cuando de alguien muy pobre se trataba,
por costumbre, se decía que pasaba
más hambre que un maestro de escuela.

Hoyar para viña, trabajo muy fino,
y “en lo lejos” demostrar valentías,
ir en carro, sobre las caballerías,
o malgastar la fuerza en el camino.

La limpieza y aseo en general,
forzoso que resultara deficiente,
en viviendas sin el agua corriente,
ya se sabia, todo más al natural.

El agua, de ordinario, con ventajas,
agua de lluvia, terrosa y sin truco,
con cántaros, “El Gordo” y “El Farruco”,
llenaban rápidamente las tinajas.

Aún se pensaba en ahorrar dinero,
con vistas a fiestas de nuestra Patrona,
para pocos cuartos, la hucha muy mona,
un bote enyesado en el granero.

Dejemos tanta penuria de la vida,
corro vago recuerdo arrinconado,
vamos a sustituir el decorado,
y por favor, que volvemos enseguida.

sigue

 

 



AHORA, cambio de tiempo y situación,
distinto como de la noche al día,
donde hubo tristeza hay alegría,
lo que no fue posible, tiene solución.

Nos preguntamos cómo ha sido eso,
que afloró la riqueza dineraria,
mi opinión muy modesta y palmaria:
es una metamorfosis del progreso.

Se construyeron viviendas de ensueños,
instalaron baños con una grifería,
cuyas piezas parecen de joyería,
habitadas, casi todas, por sus dueños.

La mecanización se hizo patente,
el trabajo cambió a más selectivo,
se abandonó la tierra de cultivo,
subió la máquina y bajó la gente.

Después, todo marcharía sobre ruedas;
los automóviles, las motocicletas,
las bicis, los tractores, las furgonetas,
boquiabierto en la calle te quedas.

Los chicos y las chicas llevan la moto,
y si quieren conservar bien su figura,
la naturalidad o la hermosura,
Foto Latorre, la torre de la foto.

sigue

 



En la enseñanza no hay nada malo.
Con un Profesorado muy competente
y el acierto de su labor docente,
estudiar en Fitero es un regalo.

Para niños son injustos los reproches,
bien se lo merecen todo, pobrecitos,
cuando van a cumplir los cinco añitos,
saben distinguir la marca de los coches.

La diversión no es cosa de pasotas.
Según me explican, no por lo que veo,
toda la noche la pasan de “jaleo”
y de día dormir como marmotas.

Sin embargo, la noticia muy humana,
ha sido la cuestión de las pensiones,
mucho debió alegrar los corazones,
que oí decir a una fiterana:

¡Gracias a la Virgen de la Barda demos!
Muy bien, señora, y por su intercesión,
a esas autoridades de la nación,
que algo han hecho para que cobremos.

—Si, señora, necesaria para vivir;
en tanto esa necesidad subsista
es lógico pensar que al pensionista
no le falte su cantidad a percibir.


sigue

 

 


Por mí parte, con la prosa y el verso,
hoy y en cualquiera de las ocasiones,
he de elogiar, tanto a las pensiones
como a los beneficios del Inserso.

En cuanto a olvidarme de Fitero,
prefiero anunciarlo en mis cantares:
cuando el sol ya salga por los Blancares
y con el ocaso por Peñahitero.

Nos parece que lo bueno siempre tarda,
no es para menos en este asunto,
las fiestas de Fitero están a punto
y en honor de la Virgen de la Barda.

FITERO, mucho más que un pueblo solo,
de todos debe ser la enhorabuena,
lo mismo al principio de la novena,
que después de terminar el contrabolo.

Los jóvenes, primeros en los festejos,
bailadores, bulliciosos, resistentes,
en los encierros serán inteligentes,
correrán cuando las vacas estén lejos.

¡Ah!, por si la crisis le puso en ascuas,
pensando en le receta salvadora,
lea despacio DE ANTES Y AHORA;
se quedará, sin más, como unas pascuas.

Sigue

 

 



Y Felices Fiestas, mis deseos brillan,
paz para la diversión y el contento,
fortuna, categoría y talento,
que yo seguiré siendo el ESTEBILLAN.

 

 



ESTEBAN IGEA PINA —1993
 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Dedicatoria a Olga Ramos

 

 


Agradecerte yo quiero
cumpliendo con mi deber,
tu bondad, tu proceder
pues nos trajiste a Fitero.

En un viaje placentero
oyendo música bella
que recuerdo toda ella
música que a mí me encanta
cuando tu madre la canta,
que tu madre es una estrella.

Te e visto sólo una vez
pero es lo suficiente
se que eres inteligente
conduces con rapidez.

Y cabe sospechar pues
yo no lo dudo un instante
que hija de la gran cantante
otro título tendrás,
que proclamada serás,
campeona del volante.



Mayo 1984
 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Fiestas de Fitero

 

 

Están cerca las Fiestas de Fitero.
La Novena, la Virgen, los encierros,
la diversión, el baile sin gamberros
y, seguro, la bolsa del dinero.

Las comidas copiosas, en caldero,
tinto y rosado en compañía,
todo lo tomaran en armonía
y amigables con el forastero.

Si quieres que te salga bien la cuenta,
disfruta de la alegría plena
y prívate de lo que mal te sienta.

Rechaza, por completo, toda pena,
busca pronto un FITERO NOVENTA
y habrás redondeado la faena.
 

 


Esteban Igea Pina (24 - 8 – 90)


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Hospinete

 

 

Rinconcito de hospinete;
ya estoy, junto a ti, de nuevo.

Rinconcito de hospinete,
paraje de mi Fitero,
cada vez que vengo a verte
más atractivo te encuentro;
con tus olivos frondosos,
con tus erguidos almendros
y tu sombrío barranco
donde fluye un arroyuelo,
y una fuente, entre abedules,
donde beben los jilgueros
y donde los ruiseñores
trinan cantos mañaneros.
En verano, es delicioso
contemplar tu fértil suelo;
profusionadas las flores
y un panorama tan bello.
¡La quietud en el espacio!
Aire respirable y bueno…
todo es nota de un paisaje
de fantasía y sosiego.
Si en verano eres hermoso,
en invierno no eres menos,
siempre das flores o frutos
o promesa de tenerlos.

sigue

 

 


¡Por eso, que inclinación
y que buena fe te tengo!
Cuantas veces te admiré
y cuantas te hablé sincero
haciéndote confidencias
de mi más interno fuero,
para que tú las reserves
cual mi mejor compañero.
Y me serás fiel, no hay duda,
como tampoco la tengo,
de haber oído tranquila,
tu voz, en algún sueño.
Y escuchar que me decías
con tono de amigo viejo:
“Espero verte a menudo.
Deja el ‘jaleo’ del pueblo,
que mejor que entre personas
tu y yo nos entenderemos.
Ven, y en el ambiente grato
de mi acogedor silencio,
podrás sentirte animado,
podrás airear recuerdos,
podrás pensar en tu amada
y hasta podrás… hacer versos”.
Pues bien; di que así lo haré
mientras de ti no este lejos,
y asegura que no olvido
el valor de tu consejo.

Sigue

 

 

 


Tierra que fuiste fecunda
ilusión de mis abuelos,
lugar donde hice ofrenda
de amorosos pensamientos,
tú sentirás mis caricias,
tú me inspiraras tus versos,
tú gozaras mi alegría
y sabrás mi desconsuelo.
Y al terminar la tarea
del cotidiano ajetreo,
cuando ya las aves buscan
el refugio nocheriego;
las esquirlas del ganado
traspasan, zumbando, el cerro,
y retornan a la cabaña
el pastor con paso lento…
yo, también, hacia el poblado
emprenderé mi regreso,
no sin antes despedirme
emocionado y atento:
Hasta mañana, Hospinete.
Hasta mañana. Ahí te dejo.
Rinconcito de Hospinete…
¡Ya estoy, junto a ti, de nuevo!
 


Esteban Igea Pina
Fitero, septiembre de 1942.

 



 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Maria Escribano Erce

 

 

 (Centenaria)

Riojana es, habita en Fitero,
superó la prueba de longevidad,
con mil doscientos meses en su edad,
a la par que el aprecio sincero.

Maravilla tan larga trayectoria,
extenso conocer por experiencia,
ejemplo de bondad y de paciencia,
acervo de recuerdos su memoria.

Como alegra una bienvenida
o se olvidan todos los pesares,
doy la enhorabuena merecida.

Además de persona muy querida
y orgullo para los familiares,
Dios le ha dado cien años de vida.



ESTEBAN IGEA PINA (1993)
 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Maria José Bayo

 

 

 

Natural de la villa de Fitero,
soprano, buenísima profesional,
garganta de potencia excepcional,
aplausos tendrá del mundo entero.

Su carrera fue algo fulgurante.
Entre tanto y tanto gorgorito,
nos ha hecho saber un detallito,
que no deja de ser interesante.

Canta corno los ángeles, grandiosa,
oye bravos arriba y abajo,
juntos con la ovación calurosa.

Ha visto compensado su trabajo.
Posee una voz maravillosa,
¡sin comer una vez sopas de ajo!



ESTEBILLAN (1992)
 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Paisaje de invierno.

 

 

A Ángeles, para que pueda apreciar la “mala sombra” de su mejor amigo. Con profundo afecto.

Escena primera (En la capital)

Mamá ¡Mamaíta! Mira que hermosura.
Mira como nieva. Parecen escamas
o suaves trocitos de algodón en rama,
tantisimos copos de tanta blancura.
Es verdad… ¡Que gusto! ¡Ya nieva!
Ya tiene el espacio la luz más divina;
ya es el horizonte inmensa cortina,
como desprendida de un cielo de seda.
Ya cubre los campos un manto de armiño;
y el jardín, semeja con su fantasía
lugar de leyenda y de poesía,
misterioso encanto de un cuento de niños.
Cuando, totalmente, la altiva montaña,
humillada, esconda su mole de tierra,
los esquiadores irán a la sierra
a estiasar su vista desde la cabaña.
¡Que sano deporte! Qué bello paisaje,
ofrecen los valles con sus pueblecitos
que, desde las cumbres se ven pequeñitos
cual cromos orlados de sutil encaje.
Todo es más hermoso. La ciudad y el campo,
al caer la nieve, adquieren grandeza;
y admirada, viendo tan sin par belleza.
¡Que alegría siento cuando esta nevando!

Sigue

 



Escena segunda (en el pueblo)

Buenos días, madre.
¡Cuánto que ha nevado!
¡Que copos tan grandes!
¡Que blanco el tejado!
Que ganas tenia;
ya, de ver nevar.
¿Verdad que este día
nos debe alegrar?
Lo cierto, hija mía,
es que, este asunto,
solo da alegría
hasta cierto punto.
Y que si la nieve
produce algazara,
si unos mucha sienten
otros, poca o nada.
Comprendo que alegre
este panorama,
a quien tener puede:
una buena cama.
Despensa repleta,
sana habitación,
el coche a la puerta
y calefacción.
Pero ¡hija del alma!
No podemos todos,
tener en la casa
tantos acomodos.

sigue

 


Pues, oye y repara:
Si sigue nevando,
una espesa capa
cubrirá los campos.
Y el pobre mendigo
que ha de caminar,
¿qué hará sin abrigo,
sin casa ni hogar?
El pastor, sin quejas,
sujeto al redil
entre sus ovejas,
no podrá salir.
Los agricultores,
serán cosa muerta;
no podrán, entonces,
cultivar la huerta.
Igual les pasará,
a toda esa serie
de hombres, que trabajan
cara a la intemperie.
Si el tiempo se empeña
en nevar y helarse,
no tendrán… ¡ni leña
con que calentarse!
Sin agua en las casas
y con tanto frío,
nadie habrá que salga
a lavar al río.
Ni aún los pajarillos,
perdido el contento,
podrán ¡pobrecillos!
hallar su alimento.

Sigue

 


En fin; que no niego
que tenga hermosura,
(para quien no es ciego)
esta gran blancura.
Pero si en los pobres
acabo pensando,
¡que triste me pone ver
que esta nevando!

Escena tercera (en mi)

Si alegra o entristece
eso de ver nevar,
es cosa que parece
la mar de natural.
Está la diferencia,
en múltiples motivos
que son la conveniencia,
o gusto, de los vivos.
Para mi no es el “coco”;
ni lloro ni me rio,
pero por cada copo,
siento un escalofrío.
Yo digo: “que contento
produce el ver nevar…”
y casi al mismo tiempo…
empiezo a tiritar.
Y, bondadoso el modo,
pienso en los desgraciados
y pienso, sobre todo,
en los climas templados.

Sigue

 

 


Valencia, Sud América,
Málaga, con su puerto,
áridas tierras de África,
Canarias, el desierto…
¿Dije que pienso en esto
sobre todo? No y no;
¿lo dije? Pues no es cierto.
¡Si eso lo sabré yo…!
Que aunque soy friolero,
¡cuantas veces suspiro
por hallarme, en enero,
cerquita del Retiro!


 


Esteban Igea
Fitero (Navarra) enero 1941

 

 

 

 

 


 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Paseo de San Raimundo.

 

 

El Monasterio tu tierra tocaba,
tal vez paseo silente, profundo,
tu nombre actual es de San Raimundo,
que fundó la Orden de Calatrava.

Fitero dedicó al Santo Patrón,
la estatua del escultor Palacios,
colocada dentro de tus espacios,
para mayor realce y emoción.

Lugar de sosiego y parrafadas,
de mercadillo y de pensionistas,
comienzo de las fiestas más preciadas.

Eres como las perlas cultivadas,
ofreces historia a los turistas
y tienes alabanzas bien ganadas.



ESTEBAN IGEA PINA (1993)
 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Recordando a Manuel García Sesma

 

 

Fiterano, historiador, sencillo,
regresó a su pueblo de tal suerte,
que trabajó por él hasta la muerte,
sin empañarlo, dándole buen brillo.

No fue un extraño en causas nobles;
con citas evangélicas textuales,
comentarios muy justos y morales,
distinguió el derecho de los pobres.

Sus obras son de auténtico valor,
los temas garantizan lo que digo,
regalo cultural para el lector.

En textos, poca paja, mucho trigo;
Fitero ha perdido un valedor
y muchos fiteranos un amigo.
 


Esteban Igea Pina, 1991
 


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo: Un Momento

 

 

De los cuatro pueblos navarros que figuran en aquella antigua copla, señalando la situación y parte geográfica de cada uno, Fitero no salió muy bien parado. Por obra y mala comparación de su autor, la gente es de suponer que aceptara, resignada, la idea de que nuestra villa del romero y la cepa se hizo “en un bodegón”. Así, por el bodegón, distinguíamos al sótano del edificio donde se halla el Ayuntamiento.
Es harto conocido el desnivel existente entro la llamada Placeta de San Antonio y las alturas próximas de esa carretera de Tudela, causa de agobiantes problemas, sobre todo en la Calle Mayor, dirección Cintruénigo, en tiempos del transporte con carros y “galeras” tirados por caballerías.
Hoy, seguimos con la secuela de tal situación, pero tan diferente que podemos actualizarla de esta manera:

Salir de Fitero, cuesta, *cuesta dejar un amigo, *cuesta por La Mejorada *y cuesta por El Pontigo.

Que el juego de palabras tenga más o menos gracejo, depende del peculiar sentido del humor. Hay personas con una propensión fácil a la risa y a otras, por el contrarío, no se las ve un asomo de sonrisa, con perdón, aunque se pillen los dedos con una puerta.
Don Alberto Pelairea, poeta, lo tuvo e hizo uso de tan agradable condición, como autor teatral con frases ingeniosas, y entre los amigos con su variada colección de chistes, algunos de campeonato.

Sigue

 

 

 


Don Miguel Herrero, médico, estuvo a punto de soltar la carcajada en el Teatro Gayarre al oír la palabra “pantoponada”, durante la representación de una obra de Jardiel Poncela.
En múltiples ocasiones podemos recordar el teatro y sentirnos en su interior, en momentos de la vida diaria, incluso al aire libre, ya se trate de acontecimientos y detalles muy cercanos o que se refieran a los años veinte, mucho antes de que un cambio de costumbres pudiera haber influido en el habla tradicional. Por ejemplo:
Esta miniescena es de Fitero. Son las once de una soleada mañana de invierno. Mucho frío. En la Calle de la Patrona, semiesquina a la de Alfaro, Cecilio, hombre de temperamento algo regañón, está haciendo un pequeño trabajo de albañilería. Con frecuencia se incorpora para frotarse las manos repetidamente, pero no de satisfacción. Un chico, indiferente a la baja temperatura, presencia la labor con una curiosidad que no sabría explicar.
Sale de la iglesia el Cura Don Nicasio Carrillo. Lleva una bufanda que le cubre las vías respiratorias. Al llegar a la altura de Cecilio se detiene.

 

Sigue

 

 

 

 

 


D. Nicasio. —Buenos días. Trabajando.
Cecilio. —Buenos días. Como siempre.
D. Nicasio. —Vaya mañana de frío.
Cecilio. —Eso lo sé yo.
D. Nicasio. —Además, que este tiempo es muy malo para los viejos.
Cecilio. —Y para los jóvenes. Algunos, aquí, ya hubieran hecho lumbre.
D. Nicasio. —Muévase y el frío se disimula.
Cecilio. —¿Qué quiere, que me ponga a bailar?
D. Nicasio. —¡Hombre! Bueno, le dejo con lo suyo. Que Dios le conserve el humor, Don Cecilio.
Cecilio. —Y a usted la bufanda, Don Nicasio.
Don Nicasio, entra en la Calle de Alfaro, hacia la Casa de los Curas.
Don Cecilio, acercándose al chico, testigo de la conversación, levanta la voz y le dice: ¿Y tú, chiquito, qué haces aquí? Como movido por un resorte el chico puso pies en polvorosa y llegó... a contarle lo que acaba de leer.
He de agradecer a FITERO—92 su benevolencia y me voy a permitir unas líneas aclaratorias de obligado cumplimiento.
En la revista FITERO—91 se publicó algo que yo escribí sobre los viejos y ancianos de Fitero y que tuvo una respuesta contundente: ¡Viejos, no! ¡Mayores!

 

Sigue

 

 


 

Pues la respuesta no toco
y la vemos acertada,
los viejos, que ya son poco,
son un poco más que nada.
Estamos en horas buenas,
ni dudas ni sinsabores,
hay que dar a manos llenas,
atención a los mayores.
Ser molesto no quisiera,
y menos exagerando,
si tras mi larga carrera,
he de seguir caminando.
Al fin, con algo que dejo,
pizca del vocabulario,
pasaré de sor un viejo
a ser un octogenario.
Cuidaré mis propios modos,
con la ilusión de mayor,
y disfrutaré con todos,
las fiestas y el buen humor.
Con ese fervor sincero,
que une y emociona,
celebra todo Fitero,
las fiestas de su Patrona.
Nos sentimos más paisanos,
pregonamos su importancia,
en esto, los fiteranos
no tenemos discrepancia.
Deseo y de corazón,
las fiestas tan agradables,
que en la paz y diversión,
resulten inolvidables.         

    ESTEBAN (1992)


Todos los Autores       Todos los Escritos.

 
         ESTEBAN IGEA PINA

Titulo:

 

 

 


Todos los Autores       Todos los Escritos.